No hay día que en me levante y la primera cosa que acose mi mente no sea su cálida sonrisa, sus
Mi corazón ya sincronizó sus latidos para que concuerden con los tuyos. Cada vez que te alejas parecen aminorarse como si quisiese detenerse. Y claro, mi corazón no le encuentra sentido a su palpitar cuando no estás aquí. Lo mantengo en movimiento a expensas de poemas viejos y promesas baratas. Temo que un día eso no sirva de consuelo para mi desquiciado corazón y solo se arranque de mi pecho para dejar de sentir dolor. Es que ya no lo escucho, demasiado cobarde de seguir sus consejos me cubro bajo el manto de la razón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario